"Siempre me encomendé a Dios. Tengo la conciencia tranquila porque no tengo nada que ver. Soy completamente inocente". Alejandro Darío Pérez afrontará desde el lunes una de las semanas más importantes de su vida. Los jueces de la Sala I de la Cámara Penal decidirán si lo condenan por el crimen del juez de Menores Héctor Agustín Aráoz, perpetrado el 26 de noviembre de 2004, o lo absuelven. Pero el ex policía, señalado como cómplice y amante de Ema Hortensia Gómez, no teme al fallo, que puede sentenciarlo a estar preso gran parte de su vida. Y, en diálogo con LA GACETA, analizó una a una las pruebas en su contra. Y avisa: "nunca me opuse a que me sometan a pruebas y pericias; sé que no se demostrará nada en mi contra".

- Pero hay dos pericias balísticas que indican que de su arma salieron los disparos que mataron al juez.

- No. Hay un primer informe técnico que determina categóricamente que fue mi arma. La segunda, que sí fue una pericia, dice que no se puede determinar que de esa pistola se hayan efectuado los disparos.

- De todas formas, uno de esos peritos afirmó que hay un 75% de probabilidades de que sea así.

- Pero eso no existe en las pericias balísticas. Cualquier perito lo sabe. No hay porcentajes en pericias: o es o no es el arma. Aparte, Oscar Terrazas (su perito de parte) y la pericia de la Policía Federal dicen que ninguna de las armas que analizaron en la causa fueron las usadas para matar al juez Aráoz.

- Aún así, el dermotest le dio positivo. ¿Cómo puede explicar eso?

- Fue un falso positivo. Cuando lo realizan, me ponen una cinta sobre el dedo y la sacan. Hicieron un análisis superficial y no investigaron la epidermis, la parte más profunda de la piel, de donde tienen que extraer los restos de pólvora. Por eso me dio el falso positivo, que se puede producir porque estés fumando, leyendo el diario y un montón de factores más. Además, el dermotest no es definitivo, porque no admite contraprueba. Una bioquímica hace el análisis, dice sí o no, y es lo que vale. Y es sólo la palabra de ella.

- Usted se ha hecho especialista en pericias...

- Imaginate, a la causa me la sé casi de memoria; tanto tiempo que estuve preguntándome porqué esto o aquello. Y saber de todo me sirvió para demostrar que no tengo nada que ver.

- Otra prueba en su contra es un llamado que recibió de un teléfono de Aráoz, que lo toma una antena ubicada en Yerba Buena.

- Siempre me toma la antena de Villa Luján (ubicada en San Juan al 4.000). Según lo que explicaron los peritos, había un solapamiento. Por eso me toma Yerba Buena. Puede haber habido una obstrucción o algo. A los minutos vuelve a tomar las llamadas la de Villa Luján. Si yo hubiera estado en Yerba Buena, me tendría que haber marcado siempre esa antena. Además, si se comparan las planillas de viaje que figuran en la remisería con los informes telefónicos, coinciden con la zona donde me estaba desplazando.

- Ema Gómez dice que usted tenía otro teléfono celular.

- La verdad es que ese era mi único teléfono. Si hubiera tenido otro, ¿cómo no me llamó a ese número? No tenía otro celular.

- ¿Y la tarjeta para sumar puntos que ella tenía en su cartera?

- Si ella tuvo esa cartera, es porque no la estuve usando. Me la habrá sacado cuando estábamos en el Instituto Roca. Quedó claro que esa no es la tarjeta que yo usaba, porque he seguido cargando gas. Todos saben que para cargar gas hay que presentar la tarjeta. Hasta el 19 de diciembre, cuando ya estaba detenido, se siguió usando la tarjeta. Incluso, el 9 de diciembre se retiró un premio. Al auto lo secuestraron el 3 de diciembre, y la tarjeta que usaba estaba ahí. Alguien la usó después, porque jamás apareció.

- Ema Gómez, además de señalarlo como el asesino, lo acusó de vender drogas en el Roca y dejar salir a los menores para robar.

- Son manotazos de ahogado para desviar la investigación. ¿Por qué no lo dijo antes? ¿Por qué no declaró al empezar la audiencia? Es sencillo: porque ahí no iba a poder armar nada. Esperó que pase un tiempo del debate y armó una escena. Siempre especuló en lo que iba sucediendo en el debate y, sobre esa base, armar una declaración. Al fin y al cabo nunca dijo lo que hizo esa tarde. En cambio, yo me sometí a las preguntas de todos los abogados. Ella hace una pequeña declaración, se siente mal y se va. Nunca se sometió a ningún tipo de preguntas, porque no va a poder dar muchas explicaciones.

- ¿Ella mató a Aráoz?

- Por las pruebas que hay y la reticencia de ella de decir la verdad, sí. Le pedí un careo y no quiso; nunca terminó sus declaraciones. Creo que fue ella. Dijo muchas mentiras.

- Se dice que usted cometió asaltos y que por eso fue echado de la Policía...

- No tengo ninguna causa por robo ni cosas así. En mis antecedentes sólo figuran una causa por cohecho, archivada; otra sobre atentado, resistencia a la autoridad y lesiones, en la que fui sobreseído, y eso es lo que consta en la causa. No soy asaltante, nunca robé nada.

- El tribunal cuestionó a su defensor, Gustavo Morales, por ventilar datos sobre la vida íntima de Ema Gómez. Y mucha gente también lo criticó por su estrategia defensiva de acusar a otra gente del crimen. ¿Le preocupa que ese cuestionamiento influya en tu sentencia?

- No, creo que no. Él siempre intentó buscar que se esclarezca esta situación. Hay contradicciones muy grandes entre algunos testigos y no se resolvió todavía ese interrogante. A mí me visitaron funcionarios judiciales al penal, pero nunca se corroboró eso.

- Se le adjudica un romance con Ema Gómez. ¿Cómo repercutió esto en tu vida personal?

- Si bien es cierto que lo ventilaron, son dichos, nada más. En el debate no quedó nada demostrado. Ni Ema Gómez ni su madre lo ratificaron. Y nadie me vio en situaciones raras con ella. A mi esposa al principio le daba bronca lo que se decía, pero ella tiene claro que nada de eso es verdad. No pasó nada con Ema Gómez, y mi mujer me apoya muchísimo. Está conmigo en todo momento. No es que yo me quiera hacer el santo de más; pero con Ema Gómez no fui amante ni nada por el estilo. Y hoy, mi mujer sigue conmigo.

- ¿Cómo piensa que va a resolver el tribunal?

- Espero que se den cuenta de que yo realmente no tengo nada que ver. Lo que veo es que lo único que le interesa a la querella y a la acción civil es que sea mi arma. Lo único que pretenden es cobrar los $ 6,7 millones, y de la única manera que lo conseguirán es que sea mi arma. Es lo único que les interesa, no saber cómo fue, ni quién lo mató. Eso quiero que se ponga en la nota.